Fueron los portugueses quienes fortificaron este punto en el siglo XVI bajo el nombre de Mogador; ya en el XVIII, un arquitecto francés al servicio de un sultán marroquí lo rehízo por completo. De ahí salió un puerto atlántico amurallado que no guarda semejanza con ninguna otra ciudad del país.
De tradición portuguesa son las murallas; la medina se ordena en cuadrícula y no en laberinto; la caleta pesquera sigue en actividad y el viento apenas amaina. Justamente ese viento la ha vuelto uno de los mejores destinos de kitesurf de África y sostiene al pueblo cerca de los 22 grados mientras Marrakech rebasa los 40.
La carretera de salida atraviesa el bosque de argán, donde las cabras sí trepan a los árboles, y es buen asfalto todo el camino. Cada reserva es privada: puede parar por las cabras, parar en una cooperativa o seguir derecho.
Por qué contratar un chófer aquí
- Fortificaciones portuguesas del siglo XVI sobre el propio mar
- Dos horas y media saliendo de Marrakech entre arganes
- Amurallada y peatonal, la medina detiene los vehículos en sus puertas
- Durante el verano hay veinte grados de diferencia con Marrakech
- La carretera costera hacia Agadir vale por sí sola
Incluido en cada reserva
- Combustible, peajes y el trabajo del chofer en toda la ruta pactada
- Recojo en hotel, riad o aeropuerto de Marrakech
- Choferes que manejan castellano, inglés y francés
- Paradas para fotos en los árboles de argán y las cooperativas
- Tablas, equipo de kite y equipaje adicional sin recargo