Rabat es donde pasan su tiempo los peruanos que vienen por asuntos oficiales o corporativos -la embajada del Perú está acá, junto a los ministerios y al resto del cuerpo diplomático- y donde los viajeros de placer subestiman sistemáticamente cuánto les va a gustar la ciudad.
Merece dedicarle tiempo en serio. Chellah, en el límite urbano, fue la romana Sala Colonia antes de transformarse en necrópolis merínida; hoy es a la vez jardín y ruina, con cigüeñas anidando sobre el antiguo alminar. La Kasbah de los Udayas, en cambio, es un barrio azul y blanco sobre la desembocadura del río.
Comparado con el resto de Marruecos, aquí se maneja sin sobresaltos, pero el sector diplomático, el barrio ministerial y la medina quedan distantes entre sí, y junto a la kasbah el estacionamiento escasea.
Por qué contratar un chófer aquí
- Ni las embajadas ni los ministerios están juntos: hay que cruzar la ciudad
- Cerca de la kasbah y de la medina el estacionamiento es escaso e informal
- Su vuelo va a aterrizar en Casablanca, a una hora en auto de acá
- El tranvía sirve al que trabaja, no al que quiere ver Chellah o los Udayas
- Como primera o última noche del recorrido funciona muy bien
Incluido en cada reserva
- Combustible, peajes y el trabajo del chofer en toda la ruta pactada
- Recojo en aeropuerto, hotel, embajada o estación Rabat-Ville
- Choferes que manejan castellano, inglés y francés
- La espera entre citas no genera cobro por hora
- Agua fría y cargadores disponibles a bordo