Rabat es donde pasan su tiempo los argentinos que vienen por asuntos oficiales o corporativos -la embajada argentina está acá, junto a los ministerios y al resto del cuerpo diplomático- y donde los viajeros de placer subestiman sistemáticamente cuánto les va a gustar la ciudad.
Merece una visita en forma. Chellah, al borde de la ciudad, fue una ciudad romana llamada Sala Colonia antes de convertirse en necrópolis merínida, y hoy es mitad jardín y mitad ruina con cigüeñas anidando en el viejo alminar. La Kasbah de los Udayas es un barrio azul y blanco sobre la desembocadura del río, y la Torre Hassan es el alminar inconcluso de la que habría sido la mezquita más grande del mundo.
Manejar acá es fácil para los estándares marroquíes, pero el distrito de embajadas, el barrio de gobierno y la medina están separados entre sí, y estacionar cerca de la kasbah es limitado.
Por qué contratar un chófer aquí
- Las representaciones y ministerios están repartidos por toda la ciudad
- Estacionar junto a la kasbah y la medina es limitado e informal
- El aeropuerto de Casablanca está a una hora y suele ser la llegada real
- El tranvía cubre el centro pero no los sitios que el visitante quiere
- Rabat funciona bien como primera o última noche de un itinerario
Incluido en cada reserva
- Combustible, peajes y honorarios del chofer para la ruta acordada
- Recepción en aeropuerto, hotel, embajada o estación Rabat-Ville
- Choferes que hablan castellano, inglés y francés
- Tiempo de espera entre citas sin cargo por hora
- Agua fría y carga de celular en el vehículo