Rabat es donde pasan su tiempo los colombianos que vienen por asuntos oficiales o corporativos -la embajada de Colombia está acá, junto a los ministerios y al resto del cuerpo diplomático- y donde los viajeros de placer subestiman sistemáticamente cuánto les va a gustar la ciudad.
Vale la pena dedicarle tiempo de verdad. En el borde urbano, Chellah fue la romana Sala Colonia antes de volverse necrópolis merínida; hoy es a medias jardín y a medias ruina, con cigüeñas anidando sobre el viejo alminar. La Kasbah de los Udayas, por su parte, es un barrio azul y blanco asomado a la desembocadura.
Manejar acá es fácil para los estándares marroquíes, pero el distrito de embajadas, el barrio de gobierno y la medina están separados entre sí, y parquear cerca de la kasbah es limitado.
Por qué contratar un chófer aquí
- Ni embajadas ni ministerios se concentran: quedan dispersos por la ciudad
- Bajo la kasbah y junto a la medina apenas hay parqueo, y es informal
- La mayoría de los vuelos aterriza en Casablanca, a una hora de aquí
- El tranvía sirve a quien trabaja, no a quien quiere ver Chellah o los Udayas
- Funciona muy bien como noche de apertura o de cierre del viaje
Incluido en cada reserva
- Gasolina, peajes y el trabajo del conductor en toda la ruta pactada
- Recibimiento en aeropuerto, hotel, embajada o estación Rabat-Ville
- Conductores que manejan español, inglés y francés
- La espera entre citas no genera cobro por hora
- Agua fría y cargadores disponibles a bordo