Ninguna ciudad marroquí recibe tantos vuelos como Marrakech, y es donde arranca el viaje para casi todos los colombianos. Vuelo directo no hay: se conecta por Madrid, a veces por Estambul, lo que da unas veinte horas de recorrido total y seis de diferencia horaria en contra.
Algo juega a favor sin que nadie lo espere: el español rinde acá, y más de lo que parece. En el norte -Tánger, Tetuán, Chauen, Nador- suele estar por delante del francés, herencia del protectorado español y de Ceuta y Melilla. Nuestros conductores en este sitio lo hablan en todo el país.
Lo que ningún idioma resuelve es la medina, un tejido cerrado de callejones sin acceso vehicular, ni el parqueo junto a Jemaa el-Fna, que se arregla con un cuidador informal. Cada reserva es privada: el vehículo, el conductor y el día quedan solo para su grupo.
Por qué contratar un chófer aquí
- El español se entiende en buena parte del país, sobre todo al norte
- A la medina no entra ningún carro: el conductor para en la puerta y baja el equipaje
- Treinta kilómetros de curvas hasta coronar los 2.260 metros del Tizi n'Tichka
- Las direcciones de los riads no salen en el GPS: el conductor conoce los derbs
- Uno llega rendido tras veinte horas de vuelo, sin ánimo de un mostrador de alquiler
Incluido en cada reserva
- Gasolina, peajes y el trabajo del conductor en toda la ruta pactada
- Recibimiento en aeropuerto, riad, hotel o estación de tren
- Conductores que manejan español, inglés y francés
- Agua fría y cargadores disponibles a bordo
- Sillas para niños y espacio extra de equipaje sin recargo