Marrakech recibe más llegadas que cualquier otra ciudad marroquí y es donde empieza el viaje para casi todos los mexicanos. No hay vuelo directo desde México, así que prácticamente todo el mundo conecta por Madrid o Lisboa: unas dieciocho horas de puerta a puerta, con siete horas de diferencia horaria en contra.
Hay algo que juega a su favor aquí y que pocos esperan: el español sirve, y bastante. En el norte de Marruecos -Tánger, Tetuán, Chauen, Nador- es a menudo la segunda lengua por delante del francés, herencia del protectorado español y de Ceuta y Melilla. Nuestros choferes en este sitio hablan español en todo el país.
Lo que ningún idioma resuelve es la medina, un entramado cerrado de callejones donde no entra ningún vehículo, ni el estacionamiento junto a Jemaa el-Fna, que se negocia con un cuidador informal y no se paga en un parquímetro. Cada reserva es privada: el vehículo, el chofer y el día son solo de su grupo, a un precio acordado antes del viaje que cubre combustible, peajes y conductor.
Por qué contratar un chófer aquí
- El español se entiende en gran parte del país, sobre todo en el norte
- Ningún coche entra en la medina: su chofer para en la puerta y baja el equipaje
- El puerto de Tizi n'Tichka son 30 km de curvas hasta los 2.260 metros
- Las direcciones de los riads no aparecen en el GPS: nuestros choferes conocen los derbs
- Se llega cansado tras dieciocho horas de viaje, sin ganas de un mostrador de renta
Incluido en cada reserva
- Combustible, peajes y honorarios del chofer para la ruta acordada
- Recogida en aeropuerto, riad, hotel o estación de tren
- Choferes que hablan español, inglés y francés
- Agua embotellada y carga de teléfono en el vehículo
- Sillas para niños y espacio adicional de equipaje sin costo