Ninguna ciudad marroquí recibe tantos vuelos como Marrakech, y es donde arranca el viaje para casi todos los peruanos. Vuelo directo no existe: se conecta por Madrid, a veces por Ámsterdam, lo que suma unas veintidós horas de recorrido y seis de diferencia horaria en contra.
Hay algo a favor que pocos anticipan: el castellano funciona acá, y bastante. En el norte -Tánger, Tetuán, Chauen, Nador- suele estar por delante del francés, herencia del protectorado español y de Ceuta y Melilla. Nuestros choferes en este sitio lo hablan en todo el país.
Lo que ningún idioma resuelve es la medina, un tejido cerrado de callejones sin acceso vehicular, ni el estacionamiento junto a Jemaa el-Fna, que se arregla con un cuidador informal. Cada reserva es privada: el vehículo, el chofer y el día quedan solo para su grupo.
Por qué contratar un chófer aquí
- En buena parte de Marruecos, y sobre todo al norte, se entiende el castellano
- Ningún auto cruza la medina: el chofer se detiene en la puerta y baja el equipaje
- El abra de Tizi n'Tichka son 30 km de curvas hasta los 2.260 metros
- El GPS no ubica las direcciones de los riads; el chofer sí conoce los derbs
- Uno llega agotado tras veintidós horas de vuelo, sin ganas de un counter de alquiler
Incluido en cada reserva
- Combustible, peajes y el trabajo del chofer en toda la ruta pactada
- Recojo en aeropuerto, riad, hotel o estación de tren
- Choferes que manejan castellano, inglés y francés
- Agua fría y cargadores disponibles a bordo
- Sillas para niños y espacio extra de equipaje sin recargo