El camino a Merzouga pasa por algo que a un peruano le va a resultar inesperadamente familiar: kilómetros de arquitectura de tierra. Ait Ben Hadu y los ksour del valle del Draa están construidos en adobe y tapial, con muros que se rehacen cada tantos años, exactamente la misma técnica que levantó Chan Chan. Es raro encontrar ese parentesco al otro lado del Atlántico.
El destino final es el Sáhara que uno se imagina: dunas naranjas de 150 metros sobre un desierto pedregoso, caravanas de camellos al atardecer y un silencio nocturno que casi nadie olvida. Está a nueve horas de Marrakech y ocho de Fez, y esa distancia define todo el viaje.
Prácticamente nadie lo maneja de un tirón ni debería. Lo normal son dos días por lado con noche en Dades o Uarzazate. Es la ruta donde un chofer deja de ser comodidad: dos cruces del Atlas, pasos que se cierran brevemente en invierno, tramos largos sin grifo ni señal, y un empalme final al borde de la arena.
Por qué contratar un chófer aquí
- Nueve horas desde Marrakech u ocho desde Fez, o sea dos días por lado
- Por encima de 2.260 metros, el Tizi n'Tichka se cierra a ratos en invierno
- Tramos largos y vacíos sin grifo, sin servicios y sin señal
- El asfalto se acaba en las dunas: al campamento se entra en camello o en 4x4
- En invierno la noche roza el cero, y casi nadie prepara equipaje para eso
Incluido en cada reserva
- Vehículo, chofer, todo el combustible y todos los peajes del recorrido
- Lo que el chofer gaste en su propio alojamiento y comidas
- Recojo en Marrakech, Fez, Uarzazate o cualquier punto de la ruta
- Tiempo real en Ait Ben Hadu, la quebrada del Todra y los palmerales del Draa
- Agua fría a bordo y tomacorrientes para cargar