Rabat es donde pasan su tiempo los mexicanos que vienen por asuntos oficiales o corporativos -la embajada de México está aquí, junto a los ministerios y al resto del cuerpo diplomático- y donde los viajeros de placer subestiman sistemáticamente cuánto les va a gustar la ciudad.
Merece una visita en forma. Chellah, al borde de la ciudad, fue una ciudad romana llamada Sala Colonia antes de convertirse en necrópolis merínida, y hoy es mitad jardín y mitad ruina con cigüeñas anidando en el viejo alminar. La Kasbah de los Udayas es un barrio azul y blanco sobre la desembocadura del río, y la Torre Hassan es el alminar inacabado de la que habría sido la mezquita más grande del mundo.
Manejar aquí es fácil para los estándares marroquíes, pero el distrito de embajadas, el barrio de gobierno y la medina están separados entre sí, y estacionarse cerca de la kasbah es limitado. Un chofer quita la fricción. Cada reserva es privada y la tarifa se fija por adelantado.
Por qué contratar un chófer aquí
- Embajadas y ministerios aparecen dispersos por toda la capital
- Estacionarse junto a la kasbah y la medina es limitado e informal
- En la práctica se llega por Casablanca, a una hora de distancia
- El tranvía sirve al centro pero no alcanza los sitios que uno viene a ver
- Rabat encaja bien como primera o como última noche del recorrido
Incluido en cada reserva
- Combustible, peajes y honorarios del chofer para la ruta acordada
- Recogida en aeropuerto, hotel, embajada o estación Rabat-Ville
- Choferes que hablan español, inglés y francés
- Tiempo de espera entre citas sin cargo por hora
- Agua embotellada y carga de teléfono en el vehículo